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Un Sistema Nacional de Cuidados al servicio de la equidad

Enumeremos algunas acciones llevadas adelante por el gobierno en materia de atención al adulto mayor. A inicios del 2008 culminó el Diálogo Nacional por la Seguridad Social. Participaron partidos políticos, empresarios, trabajadores y jubilados, universidades, partidos políticos, diversos ministerios y el BPS. Dos de sus resultados más tangibles han sido la flexibilización del sistema jubilatorio y un nuevo seguro de desempleo. Allí se avanzó también en un capítulo sobre “la protección e integración de los adultos mayores”.

El BPS, con el apoyo de la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social, realizó el Seminario Internacional “Extensión de la protección social en salud a poblaciones en condiciones especiales de vulnerabilidad  adulto mayor y dependencia”. Allí se creó un ámbito de intercambio entre autoridades políticas dirigidas a la tercera edad de América Latina y Europa. El BPS, el Mides, el MSP y otros organismos estatales también han trabajado en las “Bases para una formulación de un Sistema Nacional de atención al adulto mayor”.

Con estos antecedentes, en abril de este año comenzó el Debate Nacional sobre Políticas Sociales, Envejecimiento y Territorio, liderado por el Ministerio de Desarrollo, con la participación de la Onajpu, la Universidad de la República, delegados del Congreso de Intendentes, representantes de varios ministerios sociales y el BPS. Este diálogo habrá de culminar a principios de 2009 con avances concretos en recomendaciones de políticas de atención a los adultos mayores.

Uruguay está maduro para avanzar hacia un Sistema de Nacional de Cuidados, cuyos fundamentos principales exponemos en este artículo como un aporte al debate. En una segunda entrega nos concentraremos en las características centrales del sistema propuesto.

En nuestro país, cerca del 20% de las familias cuenta con un miembro con algún tipo de discapacidad que requiere de cuidados. En 17 años, la población mayor de 75 años será de 263.000 personas. Esto equivale a un tercio de los uruguayos de más de 60 años y al 7% del total de la población. El envejecimiento de nuestra población es una buena noticia. Promoviendo el envejecimiento saludable a través del nuevo Sistema de Salud, el adulto mayor gozará los logros de la longevidad, al tiempo que los riesgos que genera la pérdida de autonomía serán controlados.

La cobertura de cuidados que garanticen a los adultos mayores y a sus grupos familiares la autonomía personal, se logrará con un Sistema Nacional de Cuidados cuyo modelo asistencial se sustente en programas de cuidados personales, con servicios de calidad homogénea (la misma calidad para todos sin importar el poder adquisitivo de las personas) y de acceso universal. Habrá que recurrir a servicios y programas preexistentes y crear nuevos, para lo cual será necesario: Coordinación interinstitucional en el sector público, para avanzar en el aprovechamiento racional de los recursos.

Un organismo regulador con participación del Estado central, los gobiernos locales, los usuarios y otras instituciones, que garantice la calidad, el acceso universal, la evaluación y la formación de los cuidadores. Se debe trabajar territorialmente, de manera tal que se pueda: Visualizar la distribución de las necesidades en todo el país; crear las condiciones de acceso a servicios distribuidos equitativamente en el territorio nacional.

Los servicios serán prestados por el sector privado, el público y las organizaciones de la sociedad civil de forma tal de aprovechar la experiencia acumulada por todas las instituciones que se ocupan del tema. Cuando los servicios de cuidados son para las familias de altos ingresos estos son comprados en el mercado. Cuando estos son requeridos por las familias más pobres, las mujeres mayoritariamente cargan con estas tareas. Los cuidados familiares son trabajo invisible, no remunerado, que impiden a las mujeres salir al mercado de trabajo o, cuando son madres jóvenes, continuar con su formación. Madres y cuidadoras de hogares de bajos recursos ven aún más limitadas sus posibilidades de generar ingresos o educarse. Una política de cuidados como la que promovemos será un elemento trascendente para reconciliar familia, trabajo y educación.

El modelo de financiamiento estará en sintonía con las concepciones que en materia tributaria lleva adelante el gobierno. Las personas aportarán en forma proporcional a sus ingresos y el Estado aportará en función de las necesidades personales, de manera tal que sigamos construyendo equidad para las uruguayas y los uruguayos.

Las sociedades en las que las poblaciones alcanzan mejores niveles de vida sustentan su desarrollo en la inversión en educación, salud, cuidados de sus ciudadanos y en ciencia y tecnología. Con ello la equidad se convierte en un factor para potenciar la competitividad.

No hay desarrollo productivo sin integración social. Hemos creado el Mides, aumentamos la cobertura de seguridad social, estamos implementando la reforma del sistema de salud, creamos el Plan Ceibal, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y estamos avanzando hacia una reforma educativa. Debemos cerrar este primer ciclo de reformas sociales con una política de cuidados, uno de cuyos componentes debe ser la atención al adulto mayor.

Dr. Jorge Papadópulos

Director – Banco de Previsión Social

1 Al respecto, ver Ernesto Murro; Diálogo Nacional en Seguridad Social en Uruguay, 2007-2008; en estudios de la SS, año 2008, 101.

Fuente: La República

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