Invertir en Cuidados es invertir en capital humano, es generar empleo y agregar valor a la economía

El año pasado en una entrevista aquí también hablábamos del tema que pretendemos profundizar en la jornada de hoy, que tiene que ver con un nuevo debate social que se ha instalado quizá un tanto tardíamente en nuestro país, pero bueno por fin instalado, que tiene que ver nada menos que con los sistemas de cuidado de aquellos que van quedando relegados por la sociedad, los ancianos, los niños, las mujeres, y la responsabilidad que tenemos como sociedad de atender a esa realidad. Realidad que en Europa se está atendiendo, en España ha avanzado mucho, el año pasado se realizó una actividad aquí que vinieron de España a participar y trabajar sobre este tema.

En definitiva se trata de ver cómo estamos avanzando, y para eso se hizo un seminario internacional este fin de semana donde se volvió a tocar el tema, se volvió a replantear, con avances. Por eso, el diálogo hoy es con el Dr. Jorge Papadópulos, director del BPS.  ¿Qué nos puede decir de esto?

Jorge Papadópulos.- Bueno como país nosotros hace tiempo que venimos haciendo una inversión muy importante. Nosotros tenemos una inversión en discapacidad, en pensiones por discapacidad, que está en el entorno de los 120 millones anuales.

Tenemos una inversión también realizada en rehabilitación sobre todo para niños que anda en el entorno de los 17 o 18 millones anuales. Y tenemos un programa específico para fortalecimiento de la sociedad civil cuyo dinero se vuelca en una buena proporción hacia hogares para adultos de la tercera edad administrados por la sociedad civil.

Es decir que el Uruguay tiene un capital acumulado, tiene experiencia, pero estamos muy lejos todavía de llegar a la meta de dar cobertura de problemas importantes que tenemos como sociedad.

Yo diría que además de estos programas que tenemos, que son del BPS, hay alrededor de 160 programas que llegan de distinta manera a estos adultos mayores, sobre todo adultos mayores.

Además tenemos programas dirigidos a infancia carenciada, primera infancia, como son los programas CAIF. Y tenemos programas aislados de atención a la discapacidad.

Lo que carecemos aún es de una política global que atienda estos 3 sectores frágiles de la población.

Si me permite quiero dar alguna información, algunas cifras, para poder dimensionar el problema.

El Uruguay va a duplicar de aquí al 2050 su población de adultos mayores, y dentro de esa población adulto mayor, que va a estar en el entorno del 1.200.000 personas para el 2050, el porcentaje que crece más es el de los mayores adultos mayores de 80 años.

Felizmente tenemos pautas demográficas similares a los países desarrollados, por las cuales tenemos un envejecimiento relativamente saludable, y además los adultos mayores producen un envejecimiento del envejecimiento, es decir, crecen más proporcionalmente los mayores dentro de esa franja que comienza en los 65 años.

Por el otro lado tenemos algo así como 730.000 niños que se van a mantener estables en el mismo periodo. Tenemos aquí con los niños una ventana de oportunidad porque la inversión que hay que realizar para dar cobertura a los niños es inferior en el tiempo que con la población  adulto mayor.

Y tenemos niveles de discapacidad semejantes a los de los países desarrollados, también por el perfil de morbilidad que tiene el país, que tienen un impacto sobre el adulto mayor de un 65%.

Quiero ser claro, no quiero decir que un 65% de los adultos mayores tengan discapacidad, quiero decir que de la discapacidad que hay en el país un 65% se concentra en el adulto mayor.

Entonces estos son los problemas que nosotros tenemos que atacar, generar una política específica para niños de 0 a 3, generar una política específica para discapacidad, y generar una política específica para el adulto mayor, que además de dar transferencia de dinero, como ya lo venimos haciendo con las pensiones por discapacidad, de servicios concretos.

P.- Ahora voy a entrar en el terreno de la economía, pensando en esa perspectiva de una sociedad más envejecida que la actual, estoy pensando en el área de la seguridad social.

JP.- Yo creo que nosotros tenemos que empezar a mirar los problemas como oportunidades y como desafíos. Si nosotros pensamos en una política que transfiera meramente dinero tal vez podemos pensar en ella como un gasto. Pero si pensamos en una política que  además de transferir dinero, que termina siendo consumido y volcado a la economía y que por lo tanto genera movimientos dentro de la economía interna. Si nosotros pensamos en una política que de servicios, como por ejemplo hogares de día, residencias de larga estadía, centros de rehabilitación, atención para personas con problemas psicológicos severos, teleasistencia, ahí estaríamos invirtiendo en un sector de la economía que es el sector servicios sociales.

Generalmente se plantea el problema de que para redistribuir, que esta terminaría siendo una política redistributiva y luego voy a explicar porqué, para redistribuir primero tenemos que crecer. Lo cual en cierta medida es cierto, pero nos olvidamos muchas veces de que para crecer necesitamos invertir, y no importa el sector de la economía en el cual se invierta, porque podés invertir en el sector primario, es decir en ganadería, en el sector secundario, en industria, o en el sector terciario que son servicios.

Cualquier inversión que se haga en el sector servicios genera empleo, crecimiento económico, valor agregado, y en algunos sectores de la población como por ejemplo la infancia y en particular la primera infancia, genera capital humano, que es tan importante la estimulación  temprana para el adecuado desarrollo del niño para que después puedan capacitarse y tener además de una vida feliz para poderse insertar en el mercado de trabajo con éxito.

P.- En una sociedad que viene con problemas con la mitad de sus niños naciendo bajo la línea de pobreza.

JP.- Por eso es que nosotros, a diferencia de cómo piensan los españoles, no pensamos en una ley de dependencia, estamos pensando más en una política de cuidados que cubra los 3 sectores.

No podemos hacer una falsa oposición en términos de necesidades entre adulto mayor, discapacitado y menores que no tienen cobertura, porque recordemos que los niños de 0 a 3 no tienen cobertura escolar, sí la tienen a partir de este año los niños de 4 años.

De todos modos, salvo aquellos casos de contexto crítico, la cobertura no es de horario integral sino que es horario parcial.

Entonces tenemos un sector de 0 a 3 años que tiene bajísimos niveles de cobertura y que precisamente en los niños que nacen en hogares carenciados o de bajos recursos son las madres que se tienen que hacer cargo de ellos.

Imaginemos algún caso concreto, una madre casi adolescente, que tiene 20 años y tiene 4 hijos, esa chica va a tener enormes dificultades para salir al mercado de trabajo y conseguir un empleo decente y poder generar ingresos para su familia, viniendo de una familia pobre.

Por lo tanto va a tener dificultades enormes para romper ese círculo de la pobreza.

Por otro lado tampoco va a tener la posibilidad de estudiar, de formarse, de agregar valor a su capital humano y por lo tanto ser más exitosa en el mercado del trabajo, en un mercado de trabajo que nosotros ya sabemos que para las mujeres es más difícil y que para insertarse necesitan más educación que la que precisan los varones.

P.- Y además perciben menos remuneración.

JP.- Por supuesto, entonces necesitan competir en buenas condiciones y necesitan formación.

Entonces ¿qué nos está pasando, qué nos puede pasar si nosotros no hacemos una inversión muy fuerte en estos niños? Podemos continuar en el proceso de reproducción intergeneracional de pobreza, podemos no romper ese círculo, para lo cual no es suficiente transferir dinero, tenemos que generar servicios especiales.

Si generamos servicios especiales de cuidados para estos niños, y además generamos oportunidades de empleo con servicios especiales para gente de tercera edad, no solamente liberamos a las madres y a las cuidadoras domiciliarias de los discapacitados o de los adultos mayores, sino que les generamos las oportunidades de empleo en el propio sector servicios.

Tenemos que dar un giro en las cosas que enfocamos, tratar de crear un sentido común distinto que nos diga que nosotros estamos invirtiendo, y esta inversión no es sólo en capital humano, es en generación de empleo, en agregar valor a la economía.

Yo quiero señalar una cosa, nosotros tenemos políticas de este tipo que abren también posibilidades de inversión al capital productivo. Porque si tenemos que desarrollar una infraestructura de cuidados para niños, para discapacitados y para adultos mayores que requieran de estas infraestructuras va a haber que construir, va a haber que invertir, va a haber que generar tecnologías adecuadas.

Esto lo puede hacer parcialmente el Estado, pero tal vez no todo lo puede hacer el Estado, y podemos generar oportunidades de inversión para el sector privado que inviertan facilidades y que posteriormente convenie con el Estado mecanismos por los cuales el Estado garantice una x cantidad de plazas, tanto en las residencias como en otros servicios, y que sean accesibles a un precio distinto o más bajo que el de mercado, porque amortiguarían la inversión de esa forma.

P.- De hecho eso funciona en otros países, y aún también en nuestro país en otras áreas, como en la salud por ejemplo.

JP.- Por supuesto. Yo creo que una de las cosas sobre las cuales ya hay mucha evidencia empírica, mucha investigación realizada que muestra evidencia, que uno de los factores importantes para el desarrollo de algunos países que se han llamado los tigres asiáticos, Corea por ejemplo, que se debe entre otras cosas a una fuertísima inversión en el sector salud, porque se genera tecnología, porque la salud de las personas además es un capital que cuidar, y eso genera crecimiento.

Y ciertamente nuestro sistema de políticas sociales puede ser en buena medida financiado por el sector público pero no necesariamente los servicios son en su totalidad brindados por el sector público.

Miremos al sector salud donde la mitad de la población se atiende en instituciones mutuales y la otra mitad en el sector público, y una pequeña porción en el sector privado. Ese es un caso.

Miremos a la discapacidad, donde nosotros BPS financiamos algo así como 220 centros de rehabilitación pero que son ONG del tercer sector.

Lo mismo vale con los hogares de ancianos con los cuales nosotros colaboramos que son instituciones también del tercer sector, son ONG organizadas por la beneficencia de la gente con ánimo de colaborar en la sociedad, con la cual el Estado contribuye a los efectos de que puedan dar una atención adecuada para nuestros adultos mayores.

P.- A propósito del seminario del fin de semana, hay un tema que genera una doble preocupación y es el hecho de que en general en nuestra sociedad quien habitualmente se preocupa de los cuidados, fundamentalmente de los adultos mayores, es la mujer, el ama de casa. ¿Cuál es la opción que sería mejor para Uruguay en un futuro viendo la creación de este sistema nacional de cuidados?

JP.- En este seminario que realizamos con el apoyo de la fundación Pablo Iglesias enmarcado por la fundación Líber Seregni, tuvimos la fortuna de que participaran en el mismo no solamente representantes del gobierno, del conjunto de los partidos del sistema, sino también organizaciones de mujeres como la Red de Género y Familia, una organización muy importante, no solamente por lo que promueve sino por la capacidad de elaborar conocimientos adecuados para este tipo de cosas.

Esto coloca en el centro de la preocupación, tanto de lo que podía ser una eventual política como por las propias demandas y exigencias de los colectivos de mujeres, coloca en el centro de la preocupación el tema de género y en particular el tema de la mujer.

Yo mencionaba recién el tema de las cuidadoras de los niños, pero efectivamente muchos de nosotros y probablemente buena parte de los teleespectadores han sido cuidadores, les ha tocado cuidar. Lo que nosotros sabemos, sobre lo cual también hay mucha evidencia, es que el grueso de los cuidados recae sobre las mujeres.

En el caso de los adultos mayores son mujeres además que pasan un período largo de tiempo haciéndose cargo de sus padres o de sus tíos sin ningún tipo de remuneración.

Y como felizmente el sistema sanitario funciona se puede tener una persona en situación de discapacidad con una larga expectativa de vida y con una mujer que por amor muchas veces y otras veces por no tener otra posibilidad tiene que hacerse cargo del adulto mayor.

Entonces hay tres alternativas, la primera es que la familia decida hacerse cargo de la persona que tiene a cargo por poseer algún tipo de discapacidad o ser dependiente. La segunda es que esa persona dependiente tenga algún servicio que lo pueda atender, no necesariamente una residencia de larga estadía, existen los centros de día y los centros de noche, donde pueden pasar buena parte del día siendo bien atendidos, si es que existe una  buena regulación y los servicios son de calidad, y de esa forma la mujer tiene la posibilidad de desarrollar una vida más plena, y asumir los cuidados cuando realmente lo desee, cuando realmente quiera establecer el vínculo, y no necesariamente porque está obligada a eso.

Es muy importante señalar esto porque los otros días en el seminario el subsecretario de salud pública Fernández Galeano señalaba que es tan importante quien cuida como quien deseo yo como sujeto de los cuidados quien me cuide, y esto hay que respetarlo.

Dicho esto, ¿dónde deberíamos colocar en una política de cuidados el grueso de nuestras inversiones? Yo creo que la deberíamos colocar en servicios, creo que deberíamos desarrollar una red socioasistencial que tenga centros de día para que las personas puedan estar allí cuidadas durante el día mientras el familiar está trabajando o estudiando; centros de noche, porque a veces puede suceder que las personas trabajen por la noche o que precisen un respiro o que los cuidadores puedan salir y que la persona esté atendida.

Hay otra gama de servicios donde ya el cuidado domiciliario es difícil, y muchas veces más allá del amor, porque una persona que está absolutamente inmovilizada más allá de la capacidad brindada por el amor y por la experiencia acumulada en años de cuidados por una cuidadora familiar, puede no tener la calidad ni el conjunto de servicios que deben rodear a esa persona que está necesitando cuidados.

Entonces también los  centros de larga estadía, las residencias, deberían ser servicios que tendríamos que desarrollar en el país porque hay demanda hoy, imposible de pagar por el bolsillo de los uruguayos.

P.- Que además tiene una perspectiva de desarrollo y crecimiento. Que además genera todo un tema social, no solo económico.

JP.- Yo creo que estos temas los tenemos que transparentar, tenemos que ser valientes para hablar de estas cosas, porque a quien le ha tocado vivir estas situaciones tomar decisiones de institucionalización son muy duras, entonces muchas veces hacemos la opción porque nos sentimos responsables y porque queremos a la persona, pero a veces esas situaciones tienen límites porque nosotros no podemos hacernos cargo del cuidado si no nos alcanzan los ingresos.

Entonces por lo menos tenemos que generar las oportunidades, tenemos que dar la libertad como para que las personas puedan elegir si quieren hacerse cargo de los cuidados por sí mismos, en cuyo caso yo creo que habría  que dar alivios y tendríamos que reconocer en la seguridad social a los cuidadores, porque están generando valor, porque están haciéndose cargo de un trabajo no remunerado e invisible. Pero tendríamos que dar la oportunidad de servicios.

Hay toda una línea de estudios que se llama sobre uso del tiempo, aquí se vienen desarrollando en el Uruguay hace un tiempo, hay 2 o 3 investigadores, Karina Battyàni y Rosario Aguirre y últimamente Soledad Salvador, que han desarrollado estudios sobre esto, y lo que muestran es que hay una economía invisible que si uno la cuantificara podría significar el 25% del Producto Bruto del país.

En muchos países, como esto no aparece en las cuentas nacionales es absolutamente invisible, hay países que han desarrollado estrategias que o bien incorporan a las cuentas nacionales o crean lo que se llama las cuentas satélites de los cuidados, donde se empieza a contabilizar y a hacer visible cuánto es que se agrega de valor a la economía con esas actividades. No están contabilizadas en ningún lado, es como si no existieran.

Yo quiero agradecer el hecho de haber recibido esta invitación porque este tema es absolutamente invisible, y yo creo que hay una responsabilidad colectiva de hacer visibles estos temas. Porque nosotros estamos dogmatizados en un Estado de bienestar diría yo de naturaleza familiar, donde la familia es 100% responsable de estos temas.

Y como usted bien señalaba esto es un problema social, no es un problema de los individuos o de la familia, es un problema que tiene que asumir la sociedad, entre otras cosas porque tiene un costo, porque produce valor, porque produce riqueza.

Sin embargo nosotros hemos naturalizado la idea de que la mujer es la que se tiene que ocupar de los niños 100%, de los ancianos y de los discapacitados 100%.

En la medida que no hagamos evidentes estas cosas, y hay un papel importante a desarrollar por los medios de comunicación en esto, va a ser muy difícil colocarlo definitivamente en la agenda pública y convertir ideas en políticas.

P.- Ha sido muy amable, muchísimas gracias.

Fuente: TV Ciudad – Programa: Informe Capital, entrevista realizada por el periodista Luis Curbelo.

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