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La inversión social es generadora de riqueza, estabilidad económica y crecimiento

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Aún recuerdo con emoción la jornada del 1 de marzo y de ella recuerdo especialmente lo que muchas uruguayas y muchos uruguayos me dijeron, cuando iba desde el Palacio Legislativo hacia la antigua Casa de Gobierno: “Tabaré, no nos falles, no te olvides de los pobres”. Ese reclamo para mi es un mandato. Ese reclamo es el mandato para este equipo de gobierno y estamos trabajando en su cumplimiento”.
Dr. Tabaré Vázquez, Presidente de la República

En estos días se han sumado dos iniciativas a la larga serie de avances destinados a seguir mejorando la calidad de vida de una parte muy importante de nuestra población, los Adultos Mayores.

En primer lugar, el Carné del Adulto Mayor, producto de la colaboración interinstitucional y la participación de la propia gente, es un documento en el que se registrará en forma sintética la historia clínica de los 450.000 adultos mayores que residen en todos los rincones de nuestro país: las eventuales enfermedades crónicas, así como los tratamientos y medicación indicada, entre otras informaciones importantes.

En segundo lugar, el Programa de Soluciones Habitacionales para Jubilados y Pensionistas, destinado a resolver los problemas de acceso a la vivienda digna a jubilados y pensionistas cuyos ingresos nominales sean inferiores a $ 5.171. Los posibles beneficiarios deben inscribirse en este Programa y en cada caso se buscará la mejor solución, que puede ser la adjudicación de una vivienda en los Conjuntos Habitacionales ya existentes y en construcción, el subsidio de un alquiler por hasta $ 5.171 o el subsidio de un cupo en hogares de atención al adulto mayor.

Sostenemos una concepción integral respecto de la seguridad de las personas. En el caso de los adultos mayores, ello comprende su seguridad económica y sanitaria, sus condiciones de vida, la posibilidad de acceder a una vivienda decorosa y a los diferentes servicios  y derechos sociales que han alcanzado, a su cuidado personal, al turismo y la recreación social, el derecho a hacer oír su voz, a ser respetados en esa parte de la vida en la que han acumulado “juventud” y tienen ganas de seguir disfrutando día a día.

Para fortalecer y respetar a la democracia y a la propia gente, un gobernante debe tener presente que los avances se construyen en procesos, se edifican día a día. La democracia es un proceso de construcción permanente de ciudadanía, no es la suma de virtuales actos mágicos ni de propuestas mesiánicas que surgen en los fragores de una campaña electoral.

En el caso de la Seguridad Social, la misma no nació con nuestro gobierno, tiene antecedentes lejanos en el tiempo. El BPS, en tanto Instituto de Seguridad Social tiene más de cuarenta años de existencia y en 2009 festejamos los primeros diecisiete años de incorporación a su Directorio de representantes de los trabajadores, los jubilados y los empresarios.

La historia de la seguridad social en Uruguay se remonta al siglo XIX, cuando en 1829, luego de las luchas independentistas y antes de la aprobación de la primera Constitución de la República, las viudas de los soldados que habían sido mutilados y fallecidos en la guerra recibieron las primeras pensiones de un incipiente sistema de protección social. Esas pensiones fueron otorgadas entendiendo que el sacrificio que habían realizado los combatientes para construir una joven patria merecía un acto de solidaridad colectiva.

Luego se crearon las Cajas de Jubilaciones, la Escolar, la Civil, la de Industria y Comercio. En 1919 se comenzaron a pagar las primeras pensiones no contributivas a la vejez y tiempo después nuevas prestaciones que comenzaron a aportar integralidad a la seguridad social en nuestro país: las asignaciones familiares, el seguro por desempleo, la atención materna-infantil.

Son casi dos siglos de construcción de un sistema de protección social ante el cual y por el cual todos los partidos políticos, el Estado, los trabajadores, los empresarios, las uruguayas y los uruguayos somos responsables y tenemos el deber de mejorar y dar pasos, cotidianamente, para que la calidad y los montos de las prestaciones recuperen la dignidad perdida durante muchos años.

Sin embargo, lo que si comenzó en 2005 es un proceso permanente, sistemático de recuperación del Sistema de Seguridad Social en el Uruguay, de dignificación de la calidad y los montos de las prestaciones que, en nuestro caso, proporciona el BPS.

Durante décadas nuestra Seguridad Social fue degradándose, y ello lo sufrieron sus beneficiarios, principalmente nuestros adultos mayores que vieron como caía el valor de sus jubilaciones y pensiones. Este proceso de degradación no tiene una sola causa, es multicausal, y excede el espacio que disponemos para extendernos en ellas.

Durante años asistimos a un debate y una concepción afortunadamente hoy superada, pero que le costó y cuesta mucho a las más diversas sociedades, y que sostenía que primero había que crecer y luego distribuir. Este gobierno ha demostrado que la inversión social es generadora de riqueza, estabilidad económica y crecimiento. Por eso la economía no ha estado en la agenda de debate preelectoral.

Por eso, cuando en setiembre pasado el Uruguay fue objeto de múltiples reconocimientos fuera de fronteras, el orgullo que sentimos cuando vimos al Presidente de la República recibir elogios de autoridades internacionales excedió las fronteras partidarias y los colores políticos. Fue y es el sentimiento genuino que las y los uruguayos todos sentimos, sobre todo la gente sencilla que ahora puede cada día levantarse para edificar, ladrillo sobre ladrillo, sus sueños e ilusiones.

Cuando José Batlle y Ordóñez gobernó el Uruguay, seguramente no sabía que iba a construir el batllismo, no podía imaginar la implicancia y el impacto que las reformas que implementó alcanzaran la dimensión social y política que matrizaron buena parte del Uruguay del siglo XX.

Fue necesario que pasara mucho tiempo para que la distancia permitiera advertir la trascendencia de su aporte. Hoy todos quienes nos inspiramos en principios de solidaridad, equidad y libertad de alguna manera nos reconocemos en los logros sociales alcanzados durante ese período de gobierno. Sin embargo no tenemos certeza de que aquellos actores que participaron de la construcción del estado de bienestar batllista tuvieran plena conciencia de la profundidad de lo que estaban haciendo.

Casi cien años después, cuando está por concluir la gestión del gobierno del Presidente Tabaré Vázquez, es difícil valuar adecuadamente lo que han significado los avances en materia social que la ciudadanía ha podido llevar adelante.

Esta concepción social y económica es la que ha permitido retomar un proceso sistemático de recuperación de los valores de las jubilaciones y pensiones, que entre 2000 y 2004 habían caído año a año, y que entre 2005 y julio de 2009 han crecido en forma permanente.

550.000 ciudadanos cobran 700.000 pasividades. De ellos, 400.000 han recuperado un 19% de valor real (por encima de la inflación) en estos cuatro años, mientras que las 150.000 pasividades de menores recursos han recibido en este período aumentos diferenciales que han permitido que en ellas, la recuperación real –nuevamente por encima de la inflación- fuera de un 30%. Desde el 1 de enero de 2010, el ajuste de las pasividades rondará el 15%, el doble de la inflación estimada para 2009.

Esto significa una de las formas más importantes de cumplir con el mandato que el Presidente Tabaré Vázquez asumió, junto a todos quienes integramos el equipo de gobierno, en aquellos días del Consejo de Ministros en Zapicán.

Sabemos que falta mucho. Seguiremos adelante, honrando ese compromiso ante la ciudadanía toda, y como le solicitaban las uruguayas y los uruguayos en aquella jornada histórica, sobre todo ante los más pobres, los históricamente olvidados, porstergados. El patrimonio de una nación es muchas cosas, es su cultura, son sus tradiciones, su memoria, pasado y presente. Pero es, ante todo, su capacidad de prefigurar y (re)construir futuro. Para ello, lo sustantivo, lo insustituible es el valor de su gente. Junto a ella hemos logrado tantas cosas en algo más de cuatro años, junto a la ciudadanía vamos a festejar este viernes el segundo aniversario del Hospital de Ojos “José Martí”. Juntos, también, redoblaremos el compromiso de seguir trabajando día a día.

Dr. Jorge Papadópulos

Director – Banco de Previsión Social

Integrante de la Junta Nacional de Salud y el Fondo Nacional de Recursos

Fuente: La República

27 de noviembre de 2009

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