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La política social y desarrollo: el Universalismo Básico, ¿es posible que la política social impulse el desarrollo?

La política social y desarrollo: el Universalismo Básico, ¿es posible que la política social impulse el desarrollo?

Introducción

En la discusión de las dos últimas décadas sobre política social y estado en América Latina, un vector del debate plantea con bastante fuerza el problema técnico de esta relación. Simplificando mucho los argumentos, los problemas de la “mala, ineficaz o ineficiente política social” radica en los problemas de gestión. Por lo tanto, tecnificando los procesos de toma de decisiones, de formulación y de implementación, la política social podría rendir mejores frutos y el gasto o inversión social ser mejor empleado para de esta forma reducir los problemas de pobreza y desigualdad que aquejan a la región.

En el campo intelectual, en el plano de las ideas, a este posicionamiento se llega, en primer lugar, en el marco de la crítica a los modelos sustitutivos de importaciones, en el marco de la crítica de los modelos de desarrollo hacia adentro, como se ha señalado insistentemente. Frente a un modelo de desarrollo que se agota, emerge otro que contiene, además de formulas para el crecimiento económico, una visión particular sobre la política social, por todos conocida y que Carlos Gerardo Molina ha llamado de “Modelo para Pobres”. Lo hemos discutido hasta el cansancio y por eso no vamos a entrar, ahora en lo que son sus elementos constitutivos. Basta con decir y remitir al lector a un documento de Rolando Franco (1996) en la cual se sintetizaron y estilizaron las propuestas sociales del pensamiento neoconservador, con la afirmación de que estábamos en presencia de un nuevo paradigma de política social en América Latina.

Paradigma que como todos sabemos no se impuso –al menos en toda su pureza en casi ningún lugar de la región. Lo cual no obsta a que hoy haya un sentido común que permea a buena parte de los actores claves de nuestros sistemas políticos.

En otro lugar (Filgueira et. Ali 2006) expusimos que aún subsisten, en América Latina, modelos de política social con un fuerte componente corporativista, otros que poseen muchos de los rasgos de la política social residual y finalmente modelos de política social que operan por la lógica del mercado y que alcanzan sólo a las clases más ricas de nuestras sociedades.

Frente a esta realidad de inexistencia de un modelo único, en un contexto que salvo excepciones está caracterizado por altos niveles de desigualdad en los ingresos, en el acceso a bienes y servicios sociales, en un marco de restricciones fiscales, financieras, institucionales y políticas, hemos propuesto lo que llamamos como Universalismo Básico (UB): “…el UB promueve que la cobertura (de la política social) sea universal, con servicios de calidad homogénea y suficiente. Sin embargo, lo propone para un conjunto limitado de prestaciones básicas, que incluye entre ellas las prestaciones esenciales de derecho universal, conjunto que variará con las posibilidades y definiciones propias de cada país. Se trata de una propuesta realista que entiende las limitaciones de nuestra región. Pero es a la vez desafiante pues al propender por servicios básicos de calidad para todos, ello seguramente jalonará, con el tiempo, cambios importantes en los recursos públicos destinados a los sectores sociales. Así, sobre las prestaciones básicas iniciales se irá construyendo una protección social de mayor alcance a medida que se vaya fortaleciendo la atención y respaldo social por servicios sociales de calidad.”

En este documento no pretendemos profundizar ni en el contenido ni en el formato de las políticas sobre las que hemos comenzado a avanzar y que en este encuentro se profundizará.

Lo que sí buscamos es encontrar, en primer lugar, una clave explicativa para entender las dificultades políticas que en el pasado reciente las políticas sociales han tenido para desarrollar un modelo que colaborara en la promoción de la igualdad. En segundo lugar, plantearemos una discusión acerca del modelo de ciudadanía que este período histórico requiere en la región que permita superar los grandes desequilibrios sociales. En tercer lugar, desde una perspectiva de derechos sociales incluyente queremos iniciar una discusión que permita encontrar las pistas que nos conduzcan a un sendero de cambios que permitan generar capacidades que hagan viable una nueva forma de universalismo.

Descargar el documento completo en formato .pdf: Universalismo básico y política

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