Estudio Comparado de Educación Superior y Género en América Latina y el Caribe

Jorge Papadópulos

Rosario Radakovich

Introducción

Tradicionalmente, la educación superior no fue un espacio considerado propiamente “femenino”, constituyendo uno de los ámbitos privilegiados de reproducción de las desigualdades de género en el fortalecimiento de la división sexual del trabajo. De esta forma, los varones eran quienes accedían a los estudios superiores como parte de su integración exitosa a la esfera pública y reconocimiento social, mientras las mujeres eran invisibilizadas en la esfera privada y asignadas a las tareas propias de la reproducción y cuidados de la familia y el hogar.

En las últimas décadas esta situación se invirtió casi por completo. Los avances realizados por las mujeres en el acceso y egreso en la educación superior en las últimas décadas han conseguido revertir estos procesos históricos de exclusión en la formación académica y modificado sustancialmente su inserción en la esfera pública.

En este sentido, debe destacarse que la educación superior en la historia reciente ha tenido un papel de gran relevancia en la consolidación de estructuras igualitarias de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito de la formación académica.

En este proceso de cambio de las mujeres desde una situación de marginalidad y subordinación a una situación de autonomía y posibilidad de intervención en los procesos de decisión colectivos el sistema educativo ha sido de gran relevancia en el desarrollo de capacidades para el acceso al mercado de trabajo y la autonomía económica, así como en el fortalecimiento de la auto-confianza y auto-estima en las capacidades propias. Tarea sin la cual sería imposible lograr una estructura social más igualitaria y el reconocimiento intersubjetivo de la paridad de género en las diversas esferas de la vida.

En América Latina, diversas investigaciones convergen en señalar a nivel histórico la intensidad de las desigualdades de género, tanto en el plano de la distribución de tareas en el ámbito familiar, en el acceso y permanencia en el sistema educativo como en el mundo del trabajo, sea en el tipo de empresas o empleos al que acceden, en las condiciones de trabajo y coberturas de derechos sociales y en el salario.

En particular, las mujeres de América Latina y el Caribe han enfrentado históricamente una situación de desigualdad en el acceso al ámbito educativo. A partir de esta situación las mujeres han tenido menores posibilidades de participar en las esferas científicas y académicas, en el acceso a cargos de toma de decisión y estructuras de poder así como han visto más restringidas que los hombres sus posibilidades de movilidad social ascendente.

A este respecto, los avances recientes en el plano de la equidad educativa de género han sido uno de los principales factores de cambio en el rol de la mujer latinoamericana, lo cual se ha dado como un proceso no exento de disparidades y contradicciones en cada país, producto en buena medida de una desigualdad más general en cuanto al nivel y características del acceso al sistema educativo.

De acuerdo a los datos presentados en el libro comparativo del estudio “Mujeres latinoamericanas en cifras” de CEPAL, existen al menos tres situaciones diferenciadas en el continente que da cuenta de las particularidades nacionales y avances relativos en el acceso al ámbito educativo.

Un primer grupo de países presenta una cobertura en educación primaria casi universal –del entorno del 90%- y en educación media supera el 50% de cada grupo de edad. En este grupo se ubica Argentina, Chile, Cuba, Panamá y Uruguay, seguidos por Costa Rica y Perú con porcentajes algo inferiores. Adicionalmente, el analfabetismo y la población sin escolarizar son minoritarias –no superando el 10% de la población.

Un segundo grupo de países presenta una situación ambigua en los avances en la equidad de género en el sistema educativo. En el plano de la educación primaria se ha logrado un nivel casi universal de cobertura, pero en la educación secundaria los avances son sustantivamente menores, sólo cubre una tercera parte o menos de cada grupo de edad.

Aumentan también los niveles de personas sin instrucción y analfabetas representando entre el 10% y el 15% de la población de 15 años y más de edad. Los países que se encuentran en esta situación son Colombia, Paraguay y Venezuela, Ecuador y México.

Un tercer grupo de países muestra una situación de inequidad de género mas comprometida ya que los porcentajes de población sin instrucción y analfabetos superan la sexta parte de la población. En esta situación se encontraban en la década de los ochenta, El Salvador, Guatemala y Honduras, y en los noventa, Bolivia, Brasil, Nicaragua y República Dominicana.

Estas restricciones en la universalización de la educación en los países de América Latina y el Caribe han afectado la situación específica de la mujer ya que los mecanismos de desigualdad operan con mayor fuerza frente a grupos sociales de menor reconocimiento social como es el caso de la mujer. Es de destacar que esta estratificación regional del acceso a educación replica, aproximadamente, los hallazgos realizados por estudios que se han realizado en otras áreas de políticas sociales, tales como seguridad social y salud. En buena medida esta diferenciación regional en el acceso a bienes sociales se explica por los niveles de desarrollo relativo de las regiones.

Pero en las últimas décadas el acceso a educación superior se ha visto transformado pese a que aún por región las desigualdades persisten. El cambio más notable se ha operado en el proceso de feminización de la matrícula y el egreso. Esto ha hecho que en algunos países del continente hoy hay mayorías netas femeninas entre la población estudiantil terciaria y una reducción sustantiva de los matriculados varones.

Este trabajo analiza los procesos de reconversión de la educación superior de América Latina y el Caribe en las últimas décadas, respecto a los avances realizados para la equidad de género, así como los impactos de los mismos en el mundo del trabajo.

En este sentido, se estudian la feminización de la matrícula universitaria, el retroceso en la segregación sexual de las ocupaciones y sus implicancias para la distribución por sexo en las áreas de estudio e instituciones educativas de la educación superior, así como la división sexual del trabajo y las brechas en el acceso, calidad de empleo y salarios entre profesionales egresados de educación terciaria.

El estudio contempla la realidad de quince países latinoamericanos a saber: Caribe Anglófono (Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Haití, Trinidad and Tobago, Jamaica), Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

El trabajo fue elaborado a partir de los informes nacionales sobre la temática encargados por IESALC/UNESCO en el marco del programa denominado “Feminización de la Matrícula y Mercado de Trabajo en Latinoamérica y el Caribe”, publicados en el libro “Feminización de la matrícula de educación superior en América Latina y el Caribe” (UDUAL/IESALC: 2005), lo cual proporcionó un núcleo de información actualizada de la realidad de cada país.

Pese a ello existieron limitantes importantes en términos de disponibilidad de datos estadísticos desagregados por sexo en el ámbito de la educación superior y de la inserción laboral de los egresados en el mercado de trabajo en cada uno de los países analizados así como en las posibilidades de homogeneización de la información disponible, lo cual incidió en los alcances de la comparabilidad de la información nacional para el análisis comparado de la situación del continente.

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